CUATRO



CUATRO. (Re)conocimiento. Saber cómo hueles. El calor de tus nalgas en mis manos de arena. El áspero tacto de tu lengua bendiciéndome. Caminos que me (re)corro de memoria con sólo tus ojos pidiéndome ofrenda. Cáliz soy de vino oscuro

(re)cordándote.



4 comentarios:

Amor dijo...

Yo también estoy tras la ventana, como Aute,
Amor

IGNACIO dijo...

El aroma persiste,
tus manos de arena
atrapan tu sed
saciándote;
los recuerdos.

Besos.

Heredero de los Sueños dijo...

Solo hayo belleza pura y arcoiriana por aquí.

HdQ

bcn_bcn dijo...

y es que las lenguas de los hombres son ásperas, las de las mujeres suaves y dulces.

mmm quiero tu lengua